“Mi misericordia es grande si se arrepienten.”
“Hija mía, reza mucho. Expiar los crímenes que se cometen todos los días especialmente contra mi Divino Sacramento. ¡Cuánta amargura! Mi Iglesia será juzgada. ¡Este amor pecaminoso por el dinero y las distracciones ilícitas! Satanás ha oscurecido los espíritus que ya habían sido turbios. Los persigo cuando están a distancia. Espero a que vengan y se arrepientan. ¡Qué frialdad esta humanidad!
No quieren creer. Mi Misericordia es grande si se arrepienten. Haz penitencia, ora, recibe mi Cuerpo Místico en la Santa Misa y confiesa. La humanidad lanza torrentes de blasfemias y miente contra mi Iglesia. Mi amado siervo tiene que gritarle al mundo. Ora por el Vaticano y el Papa... Estos son días negros hija mía. La plaga de las naciones y las grandes blasfemias cubren mi figura y mi Corazón sangra por el dolor.
Me niegan y profanan. No creen en mi Cuerpo Místico ni quieren creer. Las Iglesias serán devastadas y saqueadas; pisotearon mis Santas Hostias... debajo de los pies... son ahora como leones enfurecidos. Ya no quieren servir a mi Padre Eterno. Debido a todo esto vengo a pedir por las oraciones.”
"Lo bendigo y te bendigo."
3.00 a.m., 15 de octubre de 1987