“Mi Iglesia será ofuscada.”
“Hija mía, reza mucho y guarda almas en tu corazón. Hija mía, mi Iglesia está ofuscada. Las almas consagradas a mí lanzan torrentes de blasfemias y mentiras contra la Iglesia. Muchas de ellas me han rechazado y sólo creen en el trabajo malicioso.
¡Qué dolor para Mí! La humanidad con su comportamiento diabólico atrae sobre sí castigos, azotes, cataclismos cósmicos. De mi Divina Misericordia traigo mi advertencia.
Vierto mis lágrimas de sangre sobre esta humanidad... El diablo dirige las almas a la perdición mientras que en el Sacramento de mi Amor las lleva a pisotearme. Usan la violencia. Juntos llevan otras almas a la perdición. Qué más podría haber sufrido por ellos. Sufrí todo el dolor. Las almas deben ser convertidas. Esta plaga de pecados y la ira de mi Padre Eterno debe ser apaciguada con oraciones y penitencias. Los míos... perecerán por la Justicia Divina si no cambian sus vidas. Como un mendigo pido oraciones. ¡Cuánto mal está siendo provocado en mi Presencia! Ora sin cansarte. Yo te guio.”