“Innumerables almas están en camino a la perdición.”
“Hija mía, pasa conmigo esta gran hora. Vigila y ora. Tráeme almas. No desperdicies estos preciosos momentos. El tiempo es corto para salvar almas. Quiero que las almas conozcan mi clemencia. No quiero que nadie perezca. Mi Divina Misericordia es seguida por mi Divina Justicia. En el Sacramento de mi Amor yo soy muy abusado y blasfemado. Los míos... están en tranquilidad y son quietos. Me pisotean y permiten todo. Mi rebaño está a punto de dispersarse. Tengo sed de almas.
Innumerables almas van camino a la perdición. Estoy en agonía por las almas. Ora y expía. Si un alma se pierde, es por siempre. ¡Qué más podría haber sufrido por la humanidad! En el Sacramento de mi Amor eres una víctima. Sacia mi sed.
Ora mucho. El mundo es un pantano, mugre y fango. Se acerca el momento en que estará a merced de las más severas pruebas de la Justicia Divina. Con lágrimas en mi Corazón, estoy llamando antes que sea demasiado tarde. Doy la advertencia de mi Divina Misericordia. Ora mucho y guarda almas en tu corazón. Cuando salvo un alma la guardo para siempre. No tengas miedo. Te doy la fuerza para orar y traerme almas. Nunca te pediré algo insoportable.”
“Te bendigo.”