“Amo tanto a la humanidad, como me ves allí en mi tabernáculo aparentemente sin vida. No quiero que nadie perezca.”
“Hija mía, ora mucho. Pasa esta hora conmigo y haz las paces, en la Santa Cena de mi Amor Estoy tan consolado cuando tú realizas actos de reparación. Amo a la humanidad así que como me ves allí, en mi tabernáculo, aparentemente sin vida. Es este amor que me mantiene tan solo, siempre escondido en la Hostia. El velo me cubre y la especie de pan me encadena allí como un preso. Ora más y haz penitencia. No me dejes solo. Te necesito para reparar los dolores que recibo cuando muchos me reciben en la Santa Comunión y luego me dejan horriblemente.
Tengo mucha sed de almas. No quiero que nadie perezca. Este es un momento grave. Quiero que las almas sepan que mi Corazón está desbordado con misericordia y amor. El mundo ha perdido el sentido común. Ora mucho y guarda almas en tu corazón. El tiempo es corto para salvar almas. No pierdas ninguno de estos preciosos tiempos.”
“Te bendigo.”