“Mi mano izquierda apunta a una advertencia y mi mano derecha a un milagro.”
(ver Apelación Divina 8 de diciembre de 1987)
“Hija mía, vigila y ora. Escucha mi voz. Estas son grandes advertencias de misericordia. Mi mano izquierda apunta a una advertencia y mi mano derecha a un milagro. Estas son mis palabras de advertencia obtenida de mi Divina Misericordia. Ora e implora por la mitigación del mal en la humanidad. En el Sacramento de mi Amor estoy tan triste porque los míos... están trabajando duro para abolir mi Presencia.
Mi gran dolor es que sólo estoy recibiendo abusos y burlas. Qué más podría haber hecho por la humanidad.
Satanás será capaz de infiltrarse en el... ¡Qué dolor! vierto continuamente mi misericordia en los corazones humanos. Haz que las pequeñas hostias oren y expíen. Con las pequeñas hostias les pido que establezcan los turnos de oración. Yo deseo derramar continuamente mi misericordia en los corazones humanos. Deseo continuar siempre por la salvación de más almas”.
“Te bendigo”.
4.00 a.m., 6 de enero de 1988