“Los pecados de la humanidad me hieren.”
“Hija mía, ora y expía. Te tengo presa en Mí. Te pido actos de reparación por ofensas infligidas a Mí por los míos...
En el Sacramento de mi Amor estoy siempre esperando en el tabernáculo con amor ilimitado hasta que las almas regresen a mí.
Muchos de los míos... no entienden cuánto los amo. Ellos no saben que yo anhelo atraerlos nuevamente a Mí. Estoy llamando almas. Quiero perdonar. Mi corazón está rebosante de amor y misericordia esperando por las almas. Ora mucho y nunca te canses. Las almas que amo tanto me desprecian. Tengo sed de almas. Dame almas en tus oraciones. Qué dolor para Mí ver que las almas están eternamente perdidas. Las almas me hieren despiadadamente. Deseo que sepan cuánto las amo y las espero.
Los pecados de la humanidad me hieren profundamente, pero no tanto como los de los míos... Qué dolor para mí ver a muchos dirigidos y muchos trabajando duro para abolir el Santo Sacrificio de la Misa. Tengo dos cosas para cada alma: La Misericordia y la Justicia. Contémplame en este estado de ignominia. Implora misericordia para las almas. No desperdicies ninguno de estos preciosos tiempos. Calma mi corazón angustiado. Pido oraciones.
Muchos creen en Mí, pero pocos creen en mi Amor. Dirijo mi apelación a todas las almas. Quiero reinar sobre ellos. Guiados por mi..., muchas almas están en camino a la perdición. Muchos de ellos no piensan en mi Sentimientos. Las almas que amo tanto no hacen caso a mi amor. Mi amor hacia ellas es tan grande que estoy consumido por el deseo por todas ellas. En el Sacramento de mi amor soy ridiculizado y escupido y completamente abandonado. Anhelan abolir mi Presencia. Hacen todo lo que pueden para frustrar los designios de mi amor por ellas.