“En el Sacramento de la Penitencia, quiero almas.”
“Hija mía, adora mi sed de almas. Traeme almas en tus oraciones. Ora mucho e implora misericordia para las almas.
Por el amor a las almas sigo mirando en el Sacramento. Este amor me mantiene prisionero en el tabernáculo. Durante mucho tiempo he habitado aquí velado bajo la especie de pan, y oculto en la pequeña hostia blanca por amor, y recibo blasfemias, sacrilegios, desprecios y ultrajes.
En el Sacramento de la Penitencia quiero almas que anhelen lavar sus pecados. Mi apelación va dirigida a todos. Es mi gozo perdonar. Quiero reinar sobre las almas. Deseo su salvación.
Mi reinado es de paz y amor. Todas las miserias humanas son conocidas por Mí, y mi Amor y Misericordia es grande. Deseo ardientemente que las almas estén en estado de gracia.
Las almas no entienden hasta qué punto las amo. Qué dolor es ver a muchas almas creer que el verdadero amor consiste en decir Señor. Sufre para ganar almas para Mí. El tiempo es corto y muchas almas están en camino a la perdición. No quiero que nadie perezca, pero qué más ¿podría haber sufrido por la humanidad? Los míos... me han azotado y me han abusado en todos lados. Satanás ha encarcelado sus almas.
Los llamo a todos de vuelta a mi redil antes de que sea demasiado tarde. El tiempo se acerca en el que me pararé y hablaré con mi voz de Juez. Quiero que ores y me consueles continuamente. Estoy recibiendo abusos y actos de ingratitud de mi propia... Ora y expía. Estos son momentos trágicos.
Presta atención a mis palabras. No me dejes solo. Nunca desperdicies ninguno de estos tiempos preciosos. Le digo a mi siervo esto con el fin de revelar el exceso de mi amor por las almas.”
“Doy mi bendición.”