“El diablo está haciendo todo lo posible para abolir el Santo Sacrificio de la Misa.”
“Hija mía, quiero que me escuches. Ora mucho por la humanidad; el mundo está creciendo de mal en peor. El diablo está haciendo todo lo posible para abolir el Santo Sacrificio de la Misa.”
“Será terriblemente espantoso como si fuera el fin del mundo. Pero el final aún no ha llegado. Hija mía, después de tantos mensajes con eventos dolorosos, siguen indiferentes como si se tratara de una llamada ociosa. Quiero que mi voz llena de aflicción vuele hasta los confines de la tierra diciendo una y otra vez: ¡Estén atentos... el tiempo para dar cuentas ha llegado! Bienaventurados los que escuchan mi Voz.”
“Te bendigo.”
3.00 a.m., 23 de septiembre de 1987.