“En Mi Divino Cuerpo, la Eucaristía, soy abusado y blasfemado. Necesito tu consuelo, sacrificio y expiación. Atesora mi Sangre junto con tus sufrimientos. Ofrézcalos a Mi Padre Eterno para suplicar Su Misericordia por la humanidad.”
“Hija mía, escucha lo que te digo. Reza mucho. No te asustes, ni presumas conocer las fechas ni busques saber cuánto tomará. La humanidad se ha divorciado completamente de Mí. En Mi Divino Cuerpo, la Eucaristía, soy abusado y blasfemado. Necesito tu sacrificio de consolación y expiación. Atesora mi Sangre junto con tus sufrimientos. Ofrécelos a mi Padre Eterno para implorar su Misericordia por la humanidad.
Si no hay oración y Mi palabra afligida no llama la atención, se llevarán a cabo secuestros continuos. Habrá derramamiento de sangre y calles cubiertas de cadáveres. Las almas están aliadas con Satanás. Si los ministros no escuchan mi llamada angustiada, conducirán a la humanidad a grandes sufrimientos. Si los magistrados no hacen penitencia y cumplen con su responsabilidad, perecerán uno tras otro. Una mano diabólica amenaza al mundo entero. El tiempo de la gran prueba llegará para la Iglesia.
Todos deben orar y hacer penitencia con la Santa Misa y confesiones. ¡No debe haber comuniones sacrílegas! He dado mensajes en todas partes del mundo con lágrimas de sangre y, sin embargo, la humanidad no es consciente de la terrible realidad. Son días oscuros. Mi Misericordia es grande para todos aquellos que se arrepentirán.”
“Te bendigo.”
8 de octubre de 1987