“No tengo nada más precioso que las almas de la humanidad.”
“Hija mía, escucha mis palabras de lágrimas. Te estoy llamando a orar y a hacer penitencia y recibirme en expiación por todas las ofensas y abusos contra Mí. Por el gran amor de la humanidad estoy por encima de este mundo. Escúchame. Tengo un mensaje muy importante. Son sólo las oraciones las que pueden salvar este mundo. La ira de mi Padre Eterno es arrojada hacia este mundo. Estos son días terribles. No tengas miedo de ver muchas flagelaciones. Con mis lágrimas de sangre quiero cubrir este mundo corrupto.
Esta tierra está llena de terror y el diablo ha tomado posesión de las almas. ¡Qué dolor! ¡La humanidad no quiere arrepentirse! Ora mucho. No tengas miedo de decirme las cosas que sabes que me traerán daño en el Sacramento de mi Amor. Estoy aquí, sensible a tu ternura. Yo te pido que guardes silencio ante la delicada forma en que te doy mis pensamientos secretos. Te amo hasta el punto de hacer el bien que quiero, hacerlo por el bien de las almas. Tengo una gran necesidad de salvar almas. Guarda silencio. No tengo nada más precioso que las almas de la humanidad. Ruego que seas humilde. Cede por el bien de las almas.
Obedece mi voz, porque te llevará a cooperar y buscar más almas para Mí. El tiempo es corto. El diablo ya sabe lo corto que es. Desde mi Divina Misericordia hablo y llamo a las almas. Escucha mi voz llorando.”
“Te bendice.”