“El paganismo está triunfando. El diablo está haciendo todo lo posible para abolir el Santo Sacrificio de la Misa.”
“Hija mía, ora mucho y mantén la vigilancia conmigo. No tengas miedo. Quiero erigir un altar en tu corazón. No te canses de orar. Haz lo que te pido sin querer saber cómo y por qué. Me encargaré de todo. Quiero que escuches lo que te digo. Te pido que nunca te canses de mantenerte despierta conmigo.
El paganismo está triunfando. El diablo está haciendo todo lo posible para abolir el Santo Sacrificio de la Misa. Llamo a todos a volver a mi amor. Bendigan mi trabajo y yo me revelaré de muchas maneras. Quiero a la humanidad para que sea salvada y para que nadie sea condenado por su propia culpa. Nadie se va al infierno sin su propio consentimiento. Tantos, desde sus años de infancia, se dirigen a la perdición a través de la culpa de sus padres que ya no quieren oír hablar de la existencia del Padre Eterno. Estos son los muchos que voy a convertir a través de las oraciones de los fieles. El demonio está dispuesto a engañar a las almas. En mi Iglesia se está moviendo, trabajando duro, para halagar a todos con sus mentiras. A través de las oraciones de expiación muchos de ellos llegarán a mi Misericordia a mi poder y protección, mientras que todos los que se niegan perecerán en el mar del fuego. En verdad, nunca frustraré a nadie que guarde mi nombre en su corazón.
“Ora sin cesar. Ponte en el más alto espíritu de contemplación porque la hora terriblemente abandonada está cerca.
“Te bendigo.”
3.00 a.m., 3 de diciembre de 1987