“Cada vez soy más despreciado y abusado en el Sacramento de mi Amor.”
“Hija mía, pasa estas oscuras y terribles horas conmigo. Dame compañía. Ora y expía para la humanidad. Las almas están aliadas con satanás. Implora misericordia para ellos. Cada vez más soy despreciado y abusado en el Sacramento de mi Amor. El mundo avanza hacia el precipicio día tras día. Si la humanidad escucha mi advertencia y vuelve a Mí, entonces mi misericordia será inmensa para ella. Con lágrimas y misericordia me inclino sobre la humanidad. Qué dolor ver a los míos... en primera línea trabajando duro para abolir el Santo Sacrificio de la Misa. Sigo tan solo y abusado en muchos tabernáculos del mundo. Estoy llamando a las almas a volver antes que sea demasiado tarde. Se acerca el momento en que ya no hablaré con misericordia, más bien la Justicia Divina actuará. De todos estos dolores, yo estoy continuamente pasando a través de las multitudes disfrazadas.
La ira de mi Padre Eterno está desbordada. Con lágrimas en mi Corazón estoy agonizando sobre las almas. Es terrible caer bajo la justicia de mi Padre Eterno.
Únete a mi Corazón sufriente. Amo mucho a la humanidad. Es este amor que me mantiene día y noche en mi Santísimo Sacramento.
La humanidad debe ser consciente de estos momentos graves. Ora mucho. Eleva el espíritu de contemplación y guarda las almas en tu corazón. No tengas miedo de lo que sucederá. Voy a velar sobre ti. Ora e implora misericordia por la humanidad”.
“Te bendigo.”
2.30 a.m., 23 de enero de 1988