“Soy como un niño aterrorizado y vengo aquí a rogar oraciones y consuelo.”
“Hija mía, ora mucho. Vigila conmigo. Implora misericordia para los pecadores.
Los míos... me han azotado. Muchos entre ellos no entienden mis sentimientos dolorosos. Me tratan como un desconocido para ellos. Les encomendé a ellos el cuidado de mis hijos a través de su ministerio.
Ora mucho. Te estoy llamando a consolar y arrepentir. Toca las heridas que son causadas por ellos todos los días. Anhelo y tengo sed de almas. Las llamo a todas de vuelta a mi redil. Por el bien de la humanidad ríndete. Ora y haz penitencia por muchas almas que están en camino a la perdición.
Mira y ve con gran tristeza los atropellos que recibo. Día y noche sigo siendo un prisionero en el tabernáculo, deseo que comprendan mis sentimientos. Ora por las almas con compasión, tratándolas con mi misericordia.
Ora mucho. No me dejes solo. Pocos entre las almas que están consagradas a Mí no entienden mi Amor. Quiero que todas sepan cuánto deseo que renueven su intimidad conmigo. No rechazo nada que sea bueno para sus almas. Pero no me quieren. Solo abusan y me pisan. Te aseguro que soy como un niño aterrorizado y yo vengo aquí a pedir oraciones y consuelo. No tengo refugio en los que elijo y encomiendo almas. Ora mucho. Implora misericordia para las almas.”
“Doy mi bendición.”