“Mi Corazón sangra por los matrimonios en los que mi Sacramento ha sido suprimido.”
“Hija mía, vigila conmigo en esta hora oscura y terrible. Las almas que tanto amo no entienden hasta qué punto. Con un corazón angustiado, vengo a pedir oraciones. Doy mis advertencias a la humanidad. Necesito que sepan que en el Sacramento de mi Amor estoy en búsqueda de almas. Es mi Amor por la humanidad que me hizo abrazar todas las miserias de la naturaleza humana. Qué dolor mis propias almas consagradas me tratan como un desconocido para ellos. Ellos no entienden mis sentimientos. Quiero que el mundo sepa que mi corazón está rebosante de misericordia. Ojalá las almas se dieran cuenta de esto.
Mi Corazón sangra por los matrimonios en los que mi Sacramento ha sido suprimido. Demasiados insultos y abusos. No tengo descanso en la prisión de mi tabernáculo, pero no quiero que nadie perezca. Esto es la advertencia de mi Divina Misericordia. Ora mucho. Necesito más oraciones para apaciguar la ira de mi Padre Eterno.
Mi rebaño está a punto de dispersarse. Por el bien de las almas sé tú misma oración y silencio. Escucha mi llanto. Necesito que vendes mis heridas. El mal se vuelve contra sí mismo. Inclinado sobre el mundo no puedo soportar ver a las almas caer en perdición. Vengo aquí para refugiarme. Necesito tu compañía. No te canses. Quiero que el mundo sea salvado...”
“Te bendigo.”