"¡Los masones abusan de mi Evangelio! ¡Su iniquidad es repugnante! Se están ejecutando con sus propias manos."
"Hija mía, reza mucho y expía. Mi corazón está perforado con sufrimientos porque la humanidad no se arrepiente. Sólo hay avaricia en la adquisición de nuevas tierras para dominar como ladrones y lobos. Soy muy abusado. El mundo está sufriendo. La desolación y las muertes están llegando. El mundo entero está en guerra. La ruina y las muertes están llegando. Las armas mortales no sólo exterminan ejércitos, sino también las más santas y sagradas cosas: los niños, los ancianos y los enfermos. Qué pena ¡Hija mía! Estas reglas inicuas de las naciones han roto la ley. El diablo arrojará sus poderes malignos sobre las naciones y en un momento dado destruirá la mejor parte del rebaño. Estoy en agonía... Los líderes son responsables de toda la humanidad, ya sea para salvar al mundo o para destruirlo.
¡Los masones abusan de mi Evangelio! ¡Su iniquidad es repugnante! Gritan “no queremos a Dios”. Sin embargo, muchos en el... satanás tiene encadenadas sus almas. Hija mía, unan sus corazones a mis lágrimas de sangre. ¡Mírame! ¡Qué tristeza aflige a mi Corazón! Se ejecutan con sus propias manos y el fuego eterno los espera. No tengas miedo de nada.”
“Te bendigo.”
3.00 a.m., 12 de noviembre de 1987