“Este es Mi dolor.”
“Hija mía, ora y consuela. Innumerables son los pecados cometidos e innumerables las almas que están condenadas. Pero lo que más me hiere son los abusos y las blasfemias que recibo de... De todo esto te pido que me guardes en tu alma.
¡Qué agonía soporto cuando me tratan con tanta indignidad...! Son estas mismas almas a las que amo tan especialmente que me tratan así. Este es mi dolor. Haz reparación, satisface la Divina Justicia con ella. Estoy con dolor. Compártelo conmigo. También es tuyo.
Muchos me reciben con alegría en la Santa Comunión, pero muy pocos me reciben cuando los visito con mi Cruz.”
“Les doy mis bendiciones.”
1 de febrero de 1988