“Aquellos que se arrepienten serán salvados, pero para los otros que se niegan a arrepentirse la tierra se abrirá bajo sus pies y serán tragados.”
“Hija mía, Dios mi Padre Eterno está complacido por tus ofrendas porque reconoces tu miseria y siempre estás lista para aceptar tus pecados. Tú debes santificarte y ofrecerte para la conversión de almas, incluso con lágrimas. En cada rostro ves mi rostro crucificado.
Debes morir por todos y vivir con profunda humildad. Te imploro que reces más y más. Es sólo a través de la oración que una parte del mundo puede ser salvado. Aquellos que se arrepientan serán salvados, pero para aquellos que se niegan a arrepentirse la tierra se abrirá bajo sus pies y serán tragados.
Te lo digo a través de las lágrimas y mis palabras, hablo a esta humanidad pecadora e inescrupulosa. Qué dolor ver a los míos... almas líderes hacia la perdición. Con los ojos vendados no ven eso, con sus propias manos están destruyendo el mundo. Hay un poder satánico que camina en medio de ellos. Son comandados por una legión satánica y destruye todo lo que cae en sus manos. El mal ha crecido y la mano de Dios pesa sobre sus cabezas. El mundo estará en ruinas como en el diluvio si no se ofrecen muchas oraciones. Escucha mi llamada urgente para orar antes de que sea demasiado tarde.
La humanidad está fatigada y corrompida por blasfemias y pecados de todas clases. No hacen más que cometer crímenes. Hija mía ten cuidado. El diablo instiga a muchos a creer que mi Padre Eterno no existe, que no hay infierno. Todo esto es confusión para hacer que la humanidad no se arrepienta, sin embargo, con mi Misericordia estoy llamando y esperando para abrazar a cualquiera que vuelve a Mí. Benditos son los que en este momento creen y vienen a mí. Hija mía, ora y obedece ciegamente siguiendo a mi Amado Siervo. Habla y guarda sus palabras en tu corazón. Él te iluminará. Yo lo guio.”
“Con mi amor infinito lo bendigo y te bendigo.”
14 de noviembre de 1987.