“Mi corazón está herido por el pecado y desgarrado por el dolor.”
“Hija mía, ora mucho. Tráeme almas. Quiero perdonar. Quiero que las almas sepan que mi corazón está rebosante de amor y misericordia.
Los míos... no pueden darse cuenta de lo mucho que alivian el dolor de mi Corazón dándome un lugar en sus propios corazones. Muchos me aceptan cuando los visito en la Santa Comunión, pero pocos me visitan cuando los visito con mi Cruz.
Qué dolor para Mí que el mundo esté lleno de peligros. Muchas almas están arrastradas hacia el pecado y constantemente necesitan visible o invisible ayuda. Muchos no saben cuánto pueden hacer para acercarse a Mí. Mi Corazón está tan herido por el pecado y desgarrado por el dolor.
Tengo sed de almas. Fue mi gran amor por la humanidad lo que me hizo sufrir el más ignominioso desprecio y horribles torturas.
En el Sacramento de mi Amor me quedo día y noche como prisionero en el tabernáculo por amor a los pecadores arrepentidos. Ora mucho. No te quejes de tus sufrimientos. Deseo que sufras en silencio. Permíteme, trabajo en ti y salvo almas en silencio. Olvídate de todo y sobretodo olvidate de tí misma por el bien de salvar almas. Muchos abusan y escupen sobre Mí en mi Divino Viviente Sacramento.
Ora mucho y guarda almas en tu corazón.
Tengo sed de almas”.
“Doy mis bendiciones”.