“Tengo dos medidas para cada alma: la primera es la Misericordia y se ha desbordado. La segundo es la Justicia y se acerca.”
“Hija mía, pasa estos momentos oscuros conmigo. Ora y expia. Tráeme almas.
Mi dolor es inmenso. Los delitos de la humanidad me hieren amargamente. Tengo dos medidas para cada alma: la primera es la Misericordia y se ha desbordado. la segunda es Justicia y se acerca. ¡Qué dolor para Mí ver caer almas en la perdición! De todos modos no quiero que nadie perezca.
Por el bien de las almas no me niegues nada. Tú eres una víctima. Te ruego que no me abandones cuando te dejo como presa de la angustia. Yo he venido a obtener refugio y a predicarte mis sentimientos.
Acompáñame. Tengo sed de las almas que tanto amo. Es este gran amor que me mantiene en mi vasija para la humanidad. En tus oraciones traéme almas.
No tengas miedo al sufrimiento. Mis visitas no te harán daño. Comparte mi agonía cuando levanto mis ojos con lágrimas. En el Sacramento de mi Amor sólo recibo heridas de los míos... Ora mucho y defiéndeme. El peso de los insultos y abusos me presiona. Ora y ponte en el alto tu espíritu de la contemplación.
Implora misericordia para las almas antes de que sea demasiado tarde.”
“Doy mi bendición.”