“Si la gente se arrepiente y ora, la ira de Mi Padre Eterno será apaciguada.”
“Hija mía, reza y no te canses. Haz pequeñas hostias y expía los crímenes que se cometen todos los días antes de mi Divino Sacramento.”
“Si la gente se arrepiente y ora, la ira de mi Padre Eterno será apaciguada.”
“Te bendigo y te amo.”
2.45 a.m., 26 de septiembre de 1987
(Más tarde, el Señor apareció y pronunció el siguiente mensaje.)