“He aquí, ofrecí todo mi Ser al Padre por Ustedes. Qué más ¿Podría haber sufrido por la humanidad? Cada día, estoy más olvidado y despreciado por los míos.”
“Hija mía, reza mucho. Vela conmigo mi amor. Nunca duermo. Nunca estoy cansado de mi vigilia por la humanidad. Ora, haz penitencia y considera la situación actual del mundo. Deseo que tengas en cuenta la crisis. Evita muchas conversaciones, más bien derrama tus oraciones devotas para apaciguar la ira de mi Padre Eterno. Atiende mis palabras que inflaman tu corazón e iluminan tu mente.
Escucha mi Voz. Tengo grandes planes para ti. Es para el bien de las almas. No te preocupes. Tranquilízate. Abandónate toda a mí. Vigila conmigo y ora. Eleva almas hacia mí. Con misericordia veo los pecados del mundo y yo imploro a la humanidad para enmendar sus vidas antes de que ¡sea demasiado tarde! Continuamente la humanidad me duele amargamente. Los míos... están trabajando duro para abolir mi Presencia y el Santo Sacrificio de la Misa.
Estoy aquí, ofrecí todo mi Ser al Padre por ti. Qué más ¿Podría haber sufrido por la humanidad? Cada día estoy más olvidado y despreciado por mi propio... Me veo obligado a caminar por las calles disfrazadas.”
“Te bendigo.”
6 de diciembre de 1987