“! Estoy consumido por el deseo de perdonar. ¡Qué dolor que mi sangre sea en vano...!”
“Hija mía, escucha mis palabras de misericordia hacia la humanidad. A través de pocos yo quiero que el mundo sepa que estoy desbordando con amor y misericordia, anhelando por almas día y noche. Estoy en busca de almas.
Hoy te llamo para entrar profundamente en mi Amor. No pienses en tu miseria. Soy lo suficientemente poderoso para sostenerte. Estoy consumido con el deseo de perdonar. Continuamente quiero sacar consuelo de ti. Está siempre alerta para que pueda encontrarte lista en cualquier momento que deseo. Yo doy mi Gracia. Tengo mucha sed de almas. Sufro este dolor, en el primer lugar de las almas que amo, los consagrados a Mí. Sólo recibo abusos e ingratitud. ¡Qué dolor que mi Sangre sea en vano, porque tantas almas están cayendo en perdición en todo momento ¡
En mi Iglesia vierto mis lágrimas de Sangre. Veo muchas almas que se han vuelto contra Mí. Todavía veo a muchos que no escucharán mi llamado. Sólo siguen el camino de la perdición. Muchos responderán por poco tiempo, pero después de eso me dirán: He sido fiel a mis deberes. No necesito soportar más.
Después acaban perdiéndose... Asegúrales cuánto me torturan en el Sacramento de mi Amor. La humanidad me trata así cruelmente. Los amo a todos. Sufro mucho cuando veo que todos los dolores que soporté serán tan inútiles para tantas almas que están eternamente perdidas.
Ora mucho”.
“Doy mi bendición.”