“Tengo dos medidas para cada alma. La primera es de misericordia y ha desbordado. La segunda es de Justicia, se acerca”.
“Hija mía, te hablo entre lágrimas. Salva mis dolores. El dolor está forzando mi justicia para actuar. Los pecados de la humanidad me hieren profundamente pero no tanto como esos de... Tengo dos medidas para cada alma. La primera es de Misericordia y se ha desbordado. La segunda es de Justicia, se acerca. Ora por más almas, ve y expía.
Serás víctima de mi Presencia en el Divino Sacramento. A través de una amarga antipatía por todo lo que no es de Mí, yo quiero usarte para salvar muchas almas. Me han costado tan caro. Por el bien de las almas no me niegues nada. Te ruego que no me abandones. Cuando te permito sufrir, tu sufrimiento ahuyenta la Justicia Divina cuando está a punto de golpear a muchos pecadores.
He venido a revelarles el sentimiento de mi Corazón. Acércate a mí. Cuando me veas sumergido en el dolor, levántate y vente conmigo. Dame compañía. Contémplame en la prisión de mi tabernáculo. Soporto el frío, el insomnio, el hambre, la sed, el dolor y la deserción. Ora por el alma que me recibe. ¿Cuántos días y noches debo pasar añorando que las almas regresen? Grita y asegúrales que tengo sed de ellas. Los amo a todos. Los estoy llamando a todos a mi redil. Son momentos graves. Estoy en el estado de ignominia. Qué dolor de... golpe tras golpe son descargados por los blasfemos. Los masones con látigos y cuerdas inquietas me golpean con tal violencia que mis mismos huesos se sacuden y estoy desgarrado con innumerables heridas.
Ora y consuélame. Implora misericordia por las almas. Déjate ser guiada por la gracia y por el deseo de consolarme. Mi gracia será ayudarte a hacer lo que te pido. No temas. Dame toda la libertad sobre ti. Mira los dolores que recibo de los míos...
Ora y guárdalas en tu corazón. Eleva tu espíritu de contemplación. Amo a la humanidad.”
“Doy Mi bendición.”