“Yo soy Amor y Misericordia.”
“Hija mía, ora y tráeme almas. Mi apelación se dirige a todos los que viven en el mundo: los buenos, los pecadores y los consagrados a mí. A los que obedecen y a los que en autoridad digo: YO SOY AMOR Y MISERICORDIA.
Para mis consagrados quiero la necesidad y el deseo de reparación a ser re-despertados y crecer entre las almas fieles porque el mundo está lleno de pecado. Más que nunca estoy muy abusado y blasfemado en el Sacramento de mi Amor. El mundo está lleno de pecado y en la actualidad las naciones están despertando la ira de mi Padre Eterno. Quiero las almas de vuelta a mi redil y prevalecer la paz. Estoy agonizando por las Almas.
Ora y vigila conmigo. ¡No me dejes! Soy como un niño aterrorizado rogando de no quedar solo.
En mi Divino Sacramento sólo soy pobre, lleno de angustia aunque sigo allí día y noche. Nadie entenderá nunca la profundidad de mi desolación. Adora mi amor y mi hambre de almas.
Adora la manera sumamente delicada en que comparto mis secretos pensamientos y revelo mis deseos a tí. Deseo que seas simple como yo soy para ti. Es mi gozo ofrecer regalos en silencio.
Tengo sed de las almas que tanto amo. Por el amor de las almas yo permanezco prisionero en el tabernáculo. Nunca me he cansado de los pecadores. Quiero descansar en las almas. Qué dolor para Mí ver tantas almas en el camino hacia la perdición. Ora mucho y comparte mi amargura. Vengo aquí buscando sombra y consuelo. En mi Divino Sacramento estoy tan solo en iglesias vacías.
Muchos me acogen sólo cuando me reciben en la Sagrada Comunión. Comparte mi angustia y la soledad de mi Corazón.
Ora mucho. No pierdas este precioso tiempo”.
“Te dejo presa de la angustia. Quiero que estés lista para consolarme con tus dolores.”