“La masonería se lanza contra la Iglesia... Los tiempos exigen una acción acelerada. ¡Mi dolor es inmenso! La humanidad no ha sido consciente del flagelo que la amenaza. Satanás quiere victoria, traición contra... Se sucederán grandes delitos... Tengo muchas gracias en mis manos listas para ofrecer a todos los que volverán a mí”.
“Hija mía, escucha atentamente lo que te digo. Los tiempos exigen una acción acelerada. ¡Mi dolor es inmenso! La humanidad no se ha dado cuenta del flagelo que lo amenaza. Reza mucho. Entre la Iglesia...habrá muchas muertes. Salpicaduras de sangre. Satanás quiere la victoria.
La masonería se lanza contra la Iglesia. Se sucederán grandes delitos... Tengo muchas gracias en mis manos listas para ofrecer a todos los que volverán a Mí. Debo asegurar esto a la humanidad. Quiero que se arrepientan y vuelvan a mi redil, a la verdad y a la luz. Llamo con amor. Quien libere su mente de los asuntos mundanos y regrese a mi Corazón tendrá mi perdón. Perdonaré sus pecados. Quiero que todos regresen a mi Corazón. Me convertí en Eucaristía para vosotros, para que vosotros también puedan ser Eucaristía para muchos. Debo lograr muchas cosas en ti.”
3.00 a.m., 12 de octubre de 1987