“Estoy abrumado por el dolor y la burla.”
"Hija mía, pasa estas horas oscuras conmigo. Mira conmigo, ora y expía. Implora misericordia para los pecadores. Haz reparación para todos los dolores que recibo y reza para apaciguar la ira de mi Padre Eterno. Los dolores que recibo continuamente clavan mi corazón. Me quedo en el Sacramento de mi Amor sentado con ultrajes en mi misterio. Te aseguro que estoy abrumado por el dolor y la burla.
Dame compañía. Las almas que tanto amo no entienden. Yo estoy ansioso y listo para recibir a todos los pecadores si regresan a mi redil. Preservo la vida de gracia y la sostengo. Estoy yo agonizando sobre las almas.
Mi misericordia es una gran apelación para ellos. La acción de la humanidad trae destrucción y ruina al mundo. Ora mucho. A través de la oración llamaré la atención de muchas almas perdidas. Lo que más me duele son los míos... Me atacan por todos lados. Siguen siendo traidores, van hacia la perdición. Su iniquidad es repugnante. Gritan que no me quieren. Quiero que se den cuenta de esta verdad. Ora y haz penitencia. Guarda a la humanidad en tu corazón. Debes ser obediente, serena y humilde por el bien de las almas.”
“Te bendigo.”
2.45 a.m., 16 de enero de 1988