“Innumerables son los pecados cometidos innumerables las almas que son malditas”.
“Hija mía, pasa estas horas conmigo. Ora mucho y guarda las almas en tu corazón.
Mi gran amor por la humanidad me mantiene día y noche prisionero en el tabernáculo. ¡Qué dolor para mí! Muchos de los míos... vierten desprecio sobre Mí. Me tratan como alguien lejano de ellos.
Ora y expia. Innumerables son los pecados cometidos e innumerables las almas que están condenadas. Ora e implora misericordia por las almas. Te pido esconderme en tu alma. No te canses ni temas a ser importunada. Me quedo en el tabernáculo lleno de ternura, sed y anhelo de almas. Tráeme almas en tus oraciones.
No me dejes solo. Soy como un niño aterrorizado que suplica no quedar solo.
La ingratitud de los míos... me duele continuamente. Estoy tan solo y afligido en tantos tabernáculos del mundo. Con mi voz llena de suplica, quiero volar a los confines de la tierra diciendo una y otra vez ¡Arrepiéntanse!
Amo a la humanidad. Nunca estoy cansado de mi vigilia por los pecadores. Ora mucho
por las almas. Muchas de ellas se dirigen a la perdición. Con amor llamo a todas de vuelta a mi redil antes que sea demasiado tarde.
Son momentos graves. Estoy agonizando por las almas. El mundo avanza hacia el precipicio de un día para el otro.
Ora mucho. A medida que esté expuesto, derramaré mi infinita misericordia en almas humanas”.
“Doy mi bendición.”