“Quiero que muchos conozcan mi clemencia.”
“Te hablo a tí hija mía, déjame entrar. Vengo a buscar almas que tanto amo. Ora mucho. En el Sacramento de mi Amor acompáñame. No desperdicies este precioso tiempo. Tráeme almas. Yo te aseguro Mi Divina fidelidad que necesito almas. Lloro por ellas. No hay más almas que vayan directamente al cielo, sino que van a la perdición. No quiero que nadie perezca. No te libero porque quiero que me traigas almas. El tiempo es poco para salvar Almas. No tengas miedo de sufrir por las almas. Sufre para ganar almas para mí. El dolor de tu soledad en el que te dejo compensa las muchas ingratitudes y abusos de los que soy objeto. Ora y dame agua en mi sed. Eres una víctima en el Sacramento de mi amor.
Quiero que muchos conozcan mi clemencia. En la prision de mi tabernáculo espero almas con mis manos abiertas. Quiero que las almas sean salvadas. Vigila conmigo y adora mi hambre y amor por las almas. Ora mucho y expía. ¡Qué dolor ver a muchas almas en el camino a la perdición!
Sigue mis palabras. Necesito tu obediencia. Eleva tu espíritu de contemplación. Ora mucho y encierra almas en tu corazón. No desperdicies ninguno de estos preciosos momentos.”
“Te bendigo.”