“Mira, la buena gente vive una vida letárgica entre tantas adversidades que ella no tiene la fuerza para superar. Con una libertad exagerada y sin escrúpulos, el diablo los instiga. No creen que exista algo; hija mía, ¡cuánta amargura!”
“Hija mía reza y expía. Mi Padre Eterno también es profanado en lugares sagrados. Ha sido olvidado por muchas almas. Mira, la buena gente vive una vida letárgica entre tantas adversidades que ella no tiene la fuerza para superar. Con una libertad exagerada y sin escrúpulos el diablo los instiga. No creen que exista algo; hija mía, ¡cuánta amargura!
Doy tantos mensajes al mundo entero, pero el mundo los rechaza. Es horrible caer en manos de Dios. Habrá inundaciones, terremotos, demoliciones, erupciones, homicidios, plagas y hambruna. Hija mía, no tengas miedo de esto. Con muchas oraciones y sacrificios todavía tienes tiempo para detener la mano de Mi Padre Eterno. El Rojo Lucifer trabaja en… con fuertes legiones infernales. Tienes que ser embajadora del orden y la paz. Salva almas. Tus oraciones son agradables para el Corazón de Dios. Te escucha.
“Ora mucho. ... está en peligro! Los malvados marchan al lado del diablo. ¡La masonería pecadora, qué dolor! Todo esto hará que la humanidad caiga en más errores”.
“Lo bendigo a él y a ti.”
3.00 a.m., 14 de octubre de 1987