“Yo soy Jesús que ama las almas tan tiernamente.” "No puedo soportar ver almas perdidas eternamente.”
“Hija mía, escúchame, estoy en búsqueda de Almas. Mi poder salvador debe extenderse sobre todo el universo. En Mí está el trono de misericordia y los más desdichados son mejor recibidos. Quiero que ahora entres en lo más profundo del Sacramento de mi Amor y hagas reparación. Tengo tantos consagrados, y me abandonan. Los amo tanto y a cambio ellos sólo me dan su ingratitud. Vengo a buscar refugio. Dame almas en tus oraciones. En la prisión de mi tabernáculo estoy empapado. Las almas abusan de mí y me pisotean. ¡Qué dolor para Mí! Estoy muy sediento y consumido por el deseo de perdonar almas. Las almas se lanzan hacia la perdición y después de eso se pierden eternamente.
Ora mucho.
El tiempo se acaba para salvar almas. El mundo se precipita a las ruinas. Mi corazón está agonizando sobre mi Iglesia. Está llena de peligros. Cada alma es querida por Mí. Las sostengo porque sufrí mucho por ellas y no deseo que nadie perezca. Ora mucho. Expía por las almas.
Abandónate a mi gran servicio de traerme las almas día y noche. Estoy esperando por almas. Es mi gran amor por la humanidad que me hizo abrazar todas las miserias de la naturaleza humana. Me hizo sufrir el más ignominioso desprecio y horribles torturas. Es por esto que vierto mis lágrimas de sangre sobre este mundo. No soporto ver almas perdidas eternamente.
Yo soy Jesús que ama tan tiernamente. Nunca dejo de llamar y estoy sediento de ellas. Ora y guarda almas en tu corazón. Te invito a orar y pasar tiempo unido a mis sentimientos. Muchas almas buscan ofenderme. Anhelo perdonarlas pero no vienen. Finalmente ellas están eternamente perdidas. Ora y expía.”
“Doy mi bendición.”