“La penitencia y la oración de hoy deben ser más que eso.”
“Hija mía, escúchame y escribe todo. Es por el bien de las almas. El mundo actual es peor que Nínive cuando a través de Jonás yo amenacé a la humanidad con el castigo que mereció. Con esto quiero decir que la penitencia y la oración de hoy deben ser más que eso. ¡Ay de aquellos que no detestan sinceramente sus defectos! Deben saber que la luz brilla en la oscuridad.
Hablo con lágrimas en mi Corazón. Hija mía, ofrece tus sufrimientos por el bien de la humanidad. Quiero que seas universal. Deja de lado tus preocupaciones. No pierdas este precioso tiempo. Quiero que te abandones totalmente a mí. Necesito tu sencillez y libertad de cada apego terrenal por mí, para poder transformar tu alma.
“Te bendigo.”
3.30 a.m., 23 de noviembre de 1987