“Los masones me han abusado totalmente. Esta es la hora oscura cuando están tratando de abolir mi Presencia. Ellos abusan de mí mismo Evangelio.”
“Hija mía, ten paciencia y escúchame. Tú sabes lo que te pido: oraciones, penitencia. Mantente despierta y mantén las exposiciones de mi Divino Sacramento. Estas son horas difíciles para Mí, tan oscuras como son, satanás trabaja con ... para corromperlos, inculcándoles que el Santo Sacrificio de la Misa debe ser suprimido. El diablo es muy astuto.
¡Qué sufrimiento para Mí! Cansado de mi vigilia por la humanidad, día y noche, me quedo esperando a través de mis velos sacramentales. Amo a la humanidad. Yo he venido a llamarlos. Deseo que todos puedan ser salvados. Yo quiero que se den cuenta de la terrible verdad. Los masones me han abusado totalmente. Esta es la hora oscura en que están tratando de abolir mi Presencia. Abusan de mí mismo Evangelio. ¡Su iniquidad es repugnante! Gritan no queremos a Cristo mientras me ponen patas para arriba. Satanás tiene encadenadas sus almas.
Hija mía, une tu corazón a mis lágrimas. Mírame en mi Divino Sacramento. ¡Qué gran pena! ¿Cómo les hago entender que los amo a todos? Por eso me permito ser visto.
Los masones se están ejecutando a sí mismos con sus propias manos. ¡El Infierno los espera! Ora mucho sin cesar. No tengas miedo. Te he dado muchas señales de mi presencia. Siempre debes ser obediente, serena y humilde, prepárate para todo.
Hija mía, estés atenta a Él por el bien de las almas. Mi Padre Eterno así lo quiere. Quiero que sigas lo que te digo. Te he preparado en muchos años. Ora. Debo lograr más, vela conmigo y mantén la humanidad en tu corazón. Me hago visible para pedir oraciones y penitencia con el fin de convertir almas y llevarlas a arrepentirse. Ora mucho y únete a ellos.”
“Te bendigo”.
2.00 a.m., 11 de diciembre de 1987