“Tengo sed de almas.”
“Hija mía, no importa, déjame hablar contigo. Ofrécete como víctima, de tal manera de hacer repararación por todos los dolores que recibo de muchas almas. Espero encontrar consuelo de ti. Abran sus almas enteras a Mí. Seré el divino tormento de todo tu ser. Te hago víctima de mi Amor. Siendo víctima sufrirás. Uniré todas las almas fieles a la tuya.
En el Sacramento de mi Amor sigo tan solo y abusado por los míos. ¡Qué dolor para Mí! Muchas almas piensan que el amor consiste en decir Señor te amo. No, de esta manera. El amor es bueno y engendra porque amo. Guarda mi Amor en el dolor, en el descanso, en la oración, en el consuelo, como en la afliccíón. Si las almas realmente entendieran mi amor, serían capaces de seguir mi camino de verdad y justicia.
En tus sufrimientos vendré y te pediré el amor que muchos de los míos me rehusan para que entiendas mis Tristezas. Dame descanso en tu corazón. Quiero que seas una de los que me ayudan a arrebatar almas al maligno. Sufre en silencio.
Ama mucho sin introspección. Te amo. No temas. No te abandonaré hasta la muerte. Quiero que me dejes una corriente entre tu corazón y el mío.
Necesito que las almas sepan que la debilidad nunca superará mi fuerza. A medida que estoy expuesto, derramaré mi infinita Misericordia en las almas humanas. Yo quiero que se arrepientan. Me dirijo a las almas. Las almas que amo tanto no prestan atención a mi llamado de Amor. En su lugar, prestan especial atención al maligno. Considera cómo sufro de soledad, rechazado por mis seres queridos. Acércate a mí.
En mi Divino Sacramento defiéndeme de los abusos e insultos. Mi alma es devorada mientras estoy orando por las almas que me han azotado.
Sólo piensan en abolir mi Presencia. ¡Qué pena!
Comparte mi Agonía. Cuando levanto mis ojos con lágrimas en ellos, déjame encontrar los tuyos mirándome en mi Prisión. Tengo sed de almas. Ora por ellas y guárdalas en tu corazón. Recibe mi parte de Dolores.”
“Doy Mi bendición.”