“Necesito cada alma como si fuera la única en la tierra.”
“Hija mía, pasa estas horas oscuras conmigo en el Sacramento de mi Amor. Me gusta vivir en la tierra nuevamente a través de mis seres queridos. Necesito cada alma como si fuera la única en la tierra. No temas perder la vida. Tráeme almas. Pido refugio.
En el Sacramento de mi Amor, tú eres mi víctima. Considera cómo permanezco día y noche en mi prisión, cura las heridas que recibo de los míos. Ora y expía. No busques descanso. Sufrirás, pero me importas. Mantén almas en tu corazón. Nunca te canses de orar. Estos son momentos graves.
Bendigo mi obra para la gloria del Padre Eterno. No quiero que nadie perezca. Mi Divina Misericordia es seguida por la Justicia. En el Sacramento de mi Amor por la humanidad he morado noche y día velado bajo la especie de Pan y oculto en la pequeña hotia blanca, suportando abuso y negligencia de los que me llevan. ¡Qué más podría haber sufrido para las almas!
En la Santa Comunión di todo de mí a las almas para que pudieran recibirme. Siempre estoy buscando almas. Ora mucho, comparte mis sentimientos. Estoy en agonía al ver almas en el camino hacia la perdición. En esta hora estoy tan solo en tantas iglesias vacías. Tráeme almas en tus oraciones. Dame compañía en mi prisión. Entra más profundamente en mí para que puedas traerme almas. No desperdicies este preciado y poco tiempo para salvar almas. Ora mucho.”
“Doy mi bendición.”